Tema por defecto
Biblia - Palabras de Jesús - Apocalipsis

Portada
NOVEDADES PORTADA
La Parroquia
Noticias de aquí
Biblia
Formación
Cáritas
Catequesis
Decálogos
Horarios
Liturgia
Moniciones dominicales
Homilias de domingo
Oraciones
Sacramentos
Club Juvenil Luz Viva
Nuestra titular
Articulos de interés
Enlaces

Se encuentra este crucifijo en el presbiterio de nuestro templo. Nos recuerda el sacrificio cruento de Cristo en la cruz, ofrecido a Dios Padre por todos los hombres. Cada vez que se celebra la Santa Misa, este sacrificio se renueva incruentamente y se hace presente sobre el altar.
 
Para recibir por email las novedades que se publiquen en nuestra página rellene los siguientes datos:
Nombre y apellidos:
Ciudad y país:
Email:
Deseo recibir:
 Noticias:   
 Páginas:   
 Álbum:     
 

Escriba la palabra de la imagen que aparece arriba
Recargar imagen

 


LAS PALABRAS DE JESÚS EN EL APOCALIPSIS

 

No temas, soy yo, el Primero y el Último, el que vive, estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del Hades (Apocalipsis 1, 17 - 18).

Al vencedor le daré a comer del árbol de la vida, que está en el Paraíso de Dios (Apocalipsis 2, 7).

El vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda (Apocalipsis 2,11).

Al vencedor le daré maná escondido; y le daré también una piedrecita blanca, y, grabado en la piedrecita, un nombre nuevo, que nadie conoce, sino el que lo recibe (Apocalipsis2, 17).

Al vencedor, el que se mantenga fiel a mis obras hasta el fin, le daré poder sobre las naciones, las regirá con cetro de hierro, como se quebrantan las piezas de arcilla. Yo también lo he recibido de mi Padre. Y le daré el Lucero del alba (Apocalipsis 2, 28).

El vencedor será así revestido de blancas vestiduras, y no borraré su nombre del libro de la vida, sino que me declararé por él delante de mi Padre y de sus ángeles (Apocalipsis 3,5).

Al vencedor le pondré de columna en el santuario de mi Dios, y no saldrá fuera ya más; y grabaré en él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que baja del cielo enviada por mi Dios, y mi nombre nuevo (Apocalipsis 3, 12).

Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono (Apocalipsis 3, 20 - 22).


Al contemplar la firma de la Beata María de Jesús, conviene saber que Santa Teresa admiraba el talento de de su hija María de Jesús, a la que consultaba asuntos de importancia. La Beata, por obediencia, contestaba y la Santa quedaba admirada. En una de estas ocasiones, la llamó “mi letradillo”.
Leer más
 
El amor a Cristo, representado por el crucifijo, y el amor a la Virgen, simbolizado por el rosario, han de ser los dos grandes amores del cristiano, los cuales ni se excluyen ni se contraponen, sino que el uno conduce al otro. Quien quiera lo puede experimentar.