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Otros grupos - Año de los jóvenes

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Al contemplar la firma de la Beata María de Jesús, conviene saber que Santa Teresa admiraba el talento de de su hija María de Jesús, a la que consultaba asuntos de importancia. La Beata, por obediencia, contestaba y la Santa quedaba admirada. En una de estas ocasiones, la llamó “mi letradillo”.
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NUESTRO OBISPO HABLA A LOS JÓVENES

 

En nuestro vigente Plan Pastoral Diocesano 2006-2010, titulado “Para que tengan vida” (Jn 10, 10) queremos dedicar el Curso 2007-2008 a centrar nuestra atención en los jóvenes y dedicar nuestro trabajo pastoral preferentemente a ellos desde toda las instancias y agentes de pastoral de la diócesis, como en el pasado curso nos propusimos con la familia. Queremos que nuestros jóvenes en toda diócesis siempre, pero de modo especial durante este curso 2007-2008, tengan vida y den vida.

 

         Quiero, con esta ocasión, dirigirme, en primer lugar, a los propios jóvenes. Os invito, ante la imagen de Nuestra Señora de la Salud, Madre del Salvador y Madre Nuestra,  a contemplar vuestra vida a la luz del mensaje que nos viene de Jesús, nuestro Salvador, a través de María.

 

Más allá de los intereses, de las preocupaciones y de los planes que ocupan buena parte de la vida de muchas personas y, desde luego, de muchos jóvenes, como son el vivir el presente y la preocupación, a veces el miedo ante el futuro incierto, está la sublime y consoladora realidad de que estamos siempre siendo destinatarios de la preocupación, del amor y de la misericordia del Dios que nos salva.

 

¿Cuántos jóvenes viven hoy conscientes de esta gratificante y esperanzadora realidad? Sobre todo, ¿cuántos actúan en consecuencia? Más bien, muchos de ellos, ante la realidad de un mundo con el que no están contentos y de un futuro que intuyen como incierto, se lanzan en loca carrera a retener y disfrutar a tope lo que pueden pillar del  presente, sin otro ideal y sin otra perspectiva, como si no hubiera más y como si Dios no existiera.

 

No quiero con esto considerar a los jóvenes como únicos responsables de tener tan estrechos horizontes. Hay otros muchos que viven con autenticidad. Es la herencia que les estamos dejando los adultos de nuestro tiempo tan falto de altos ideales, que ha puesto en lo más alto, no la verdad, la bondad y la belleza, sino el dinero, el poder y el disfrute de lo inmediato. En este sentido, los jóvenes nos están saliendo discípulos fieles y aventajados.

 

         Queridos jóvenes, haced un alto en vuestro camino, en vuestra febril actividad, en vuestro empeño de “vivir a tope”. Considerad que Dios ha jugado, juega y seguirá jugando un papel fundamental en vuestra vida; el más importante, y que no podemos vivir prescindir de Él o vivir como si no existiera. Que tenemos que dedicarle más tiempo, más energías, más corazón. No podemos vivir sin el alimento de su Palabra, de la oración, de los Sacramentos, con su centro en la Eucaristía, de la permanente relación con Jesucristo, que es nuestro Señor, Maestro, Amigo y Modelo de vida. En él están en plenitud la verdad, la justicia, la libertad, la belleza y la felicidad que justamente buscáis. Él es nuestro único y definitivo Salvador, es Jesús, el Salvador.

 

Por otra parte, no podemos perder de vista que el Señor nos ha hecho renacer y nos quiere en Iglesia, es decir, en comunidad de hermanos. No es posible vivir en cristiano sin Iglesia. Es imprescindible, para mantenerse en la fe y ser fieles en la vida cristiana, incorporarse a un grupo con un plan de vida cristiana, de formación y de compromiso

 

         Un aspecto fundamental en la vida de un joven o una joven cristianos es la sólida formación y educación en la fe. En un mundo tan complicado como el nuestro, surcado por tantas y tan diversas corrientes de pensamiento, de concepciones de la vida y de la existencia y de comportamientos no es posible dar razón de la fe y de la esperanza sin una buena formación. Esta se adquiere a base de la asidua lectura y meditación de la palabra de Dios, de la formación religiosa en la Escuela y en la comunidad de fe, del cultivo de la adecuada lectura, de la relación con una comunidad o grupo, de la revisión de vida y de la praxis en el compromiso cristiano.

 

Barbatona, septiembre 2007


Es la sede de nuestro templo. Representa a Cristo guía, presidente, de la asamblea convocada para celebrar la Eucaristía. Junto con el ambón y el altar, son los tres espacios fundamentales del presbiterio. Ver la sede ha de movernos a dejarnos conducir por Cristo representado por el sacerdote.
 
El retablo de nuestra capilla del Santísimo, procedente de Santamera, renacentista, además del hueco para el sagrario, tiene en su cuadro central el relieve de San Roque. Sobre éste hay otro con la Virgen y el Niño y, a ambos lados del primero, dos pinturas en talla de dos evangelistas. En los relieves inferiores, un obispo y un diácono.