Beata María de Jesús
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El ambón es el lugar-mueble, donde se proclama la Palabra de Dios, en la celebración de la Eucaristía. Representa a Cristo, maestro y profeta, que nos predica la verdad que salva. La Palabra de Dios proclamada hay que meditarla y procurar vivirla con esfuerzo.
 
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DOMINGO XXXIII ORDINARIO B
 
1.- MONICION DE ENTRADA
 
Hermanos: bienvenidos a la Mesa de la Palabra y de la Eucaristía. El mismo Señor Jesús se sienta junto a nosotros y se une a la fiesta.

Nos estamos acercando al final del Año Litúrgico. Por eso, no es extraño que esa tensión aparezca en las lecturas de este penúltimo domingo del Tiempo Ordinario. 
Todos nosotros corremos el riesgo de pasarnos la vida entera enrollados en mil intereses accidentales y extraños a la tarea del Reino y al sentido más profundo de nuestra vida.
Es clara la llamada a la VIGILANCIA que nos hacen hoy los textos que escucharemos. Jesús desea que vivamos despiertos y atentos ante las necesidades de quienes nos rodean, siendo sembradores del Reino que ya llega.
Iniciamos, con gozo, esta celebración.
 
2. ACTO PENITENCIAL 
  • Por nuestras infidelidades a tu amor. Señor, ten piedad.
  • Por nuestras faltas de confianza en tu persona. Cristo, tren piedad.
  • Por no estar atentos y vigilantes. Señor, ten piedad. 
3. MONICION A LAS LECTURAS
 
En el relato evangélico que vamos a escuchar, se nos presenta a Jesús, -quien utilizando un lenguaje propio de su tiempo y de su pueblo-, habla del final de los tiempos.
El mensaje es claro: vivir VIGILANTES como quienes esperan a su Señor; pero, sobre todo, CONFIADOS en su palabra, porque el plan de Dios es de salvación y de vida. El miedo no tiene cabida en su mensaje.
Escuchamos desde esta clave.
 
4.- ORACION DE LOS FIELES
 
Confiando en la Palabra del Señor, presentémosle las necesidades de la Iglesia y de toda la humanidad.

1.- Por nuestra Iglesia, por todos y cada uno de sus miembros, para que seamos fermento de unidad y esperanza en medio de este mundo tan distinto en culturas y razas. ROGUEMOS AL SEÑOR.
2.- Por los responsables de la vida pública, para que busquen, con todas sus acciones y decisiones, el fomento del bien común. ROGUEMOS AL SEÑOR.
3.- Por todos los marginados y descartados de nuestra sociedad, para que, con nuestro esfuerzo y servicio, hagamos posible su plena integración. ROGUEMOS AL SEÑOR.
4.- Por los laicos y seglares comprometidos de nuestra comunidad parroquial, para que desde su pertenencia a la Iglesia o directamente en la tarea política, sindical o ciudadana, luchen en favor de la justicia y la transformación de un mundo mejor. ROGUEMOS AL SEÑOR.
5.- Por todos nosotros los aquí reunidos y por nuestra parroquia, para que, encendida nuestra esperanza, y estando vigilantes y unidos en nuestra oración, busquemos que el Reinote Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR.
 
5.- OFRENDAS. 
  • Presentamos esta vela encendida como símbolo de nuestro deseo de estar atentos y vigilantes para poder reconocerte en la fracción del pan y en nuestros hermanos
  • Presentamos el pan y el vino que serán el alimento en nuestro caminar. 
6.- ORACION
 
No me mueve, mi Dios, para quererte 
el cielo que me tienes prometido, 
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
 
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte 
clavado en una cruz y escarnecido, 
muéveme ver tu cuerpo tan herido, 
muévenme tus afrentas y tu muerte.
 
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, 
que, aunque no hubiera cielo, yo te amara, 
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
 
No me tienes que dar porque te quiera, 
pues, aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.


La custodia, en la que se coloca la Hostia consagrada, tiene su origen en el s. XIII, con ocasión de la institución del Corpus. La que puede verse es de nuestra parroquia, y fue adquirida el Año de la Eucaristía (octubre 2004 a 0ctubre de 2005) promovido por Juan Pablo II.
 
La Beata María de Jesús favorecida con una tierna visión del Niño Jesús, que desprendiéndose de las manos de una estatua de San José (conservada aún en el convento) vino a regalarse entre sus brazos.
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