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La custodia, en la que se coloca la Hostia consagrada, tiene su origen en el s. XIII, con ocasión de la institución del Corpus. La que puede verse es de nuestra parroquia, y fue adquirida el Año de la Eucaristía (octubre 2004 a 0ctubre de 2005) promovido por Juan Pablo II.
 
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DOMINGO III DE PASCUA.
 
Monición de entrada
Como lo hiciera con la comunidad de los discípulos, también hoy nosotros nos encontramos en torno a Jesús resucitado. Él está en medio de nosotros, explica las Escrituras y nos parte su pan. Si a ellos les abrió el entendimiento para que pudieran comprender, no estamos nosotros menos necesitados que ellos, pues también somos duros de entendederas y torpes para ir más allá de lo que nuestra imaginación es capaz de pensar y de aceptar. Abramos la mente y el corazón para que el Señor nos haga comprender hoy su Palabra.
 
Saludo 
Que la gracia, el amor y la paz de Jesucristo resucitado estén siempre con vosotros.
 
Rito de la aspersión
El agua bautismal es el signo de la Pascua, aquel por el que Cristo va incorporando hombres nuevos a la nueva creación, donde se borran los pecados, donde se comienza a vivir la vida eterna. Esta agua nos recordará que también nosotros pertenecemos a Cristo. (Donde, por causa de la pandemia, esté desaconsejada la aspersión con el agua, se recita o canta “Señor, ten piedad”).
Monición a la Primera lectura
 
En la lectura del libro de los Hechos vemos a Pedro hablando a la gente. Su predicación comienza con el relato de lo que ha acontecido en Jesús y termina con la llamada a la conversión y al bautismo para que se les borren sus pecados. El apóstol hace referencia a la ignorancia con que obraron al dar muerte a Jesús, pero ahora los llama a unirse a su mensaje, a su persona, a su vida eterna mediante la conversión y el perdón de los pecados.
 
Salmo Responsorial (Sal 4) 
Haz brillar sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor.
Monición a la Segunda Lectura
 
La figura de Jesús difícilmente resulta indiferente a nadie. Ahora bien, quien le valora, quien le ama, quien le sigue… ha de ser reconocido en que vive según él nos lo enseñó. Amarle es hacerle caso, es dejarnos llevar de su enseñanza, abrazar el modo de vida que nos propone, aspirar a las promesas que nos anuncia, comprometernos con la vida tal como él lo hizo y tal como él nos lo pide. Solo así seremos veraces al decir que le amamos.
 
Monición a la Lectura Evangélica
Hoy tomamos el pasaje evangélico de la obra de Lucas, en el momento en que los de Emaús han regresado a Jerusalén. Ahora Jesús se vuelve a aparecer ante todos los discípulos y se repite el esquema de lo que hizo con los de Emaús: les explica las Escrituras, les abre el entendimiento y la eucaristía compartida será, en esta ocasión, no un pan, sino un pez. El pez representó también la Eucaristía, pues Jesús multiplicó los panes y los peces. Jesús les desvela que la llamada a la conversión y el perdón de los pecados ha de llegar a todos los pueblos desde Jerusalén.
 
Oración de los fieles
Al Dios Padre, atento, amoroso y misericordioso, acudimos con nuestra oración en la esperanza de sabernos escuchados y en la convicción de que nos ayudará en lo que él considere más conveniente para nosotros.
 
-Para que la Iglesia contagie al mundo de la alegría y del gozo de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Roguemos al Señor.
-Para que el Papa, los obispos y sacerdotes nos expliquen la Palabra y nos repartan la Eucaristía viviendo según el ejemplo de Jesús. Roguemos al Señor.
-Para que el Espíritu Santo abra nuestro entendimiento de manera que nos acerque a las realidades divinas que consideramos y los misterios que celebramos. Roguemos al Señor.
-Para que todas las personas que sufren, sea cual sea el motivo, reciba el consuelo de saber que Jesús resucitado los entiende, los ama y acompaña. Roguemos al Señor.
 
Escucha, Dios nuestro, la plegaria de tu pueblo, que, reunido con tu Hijo en la escucha de la Palabra y la fracción del pan, celebra con alegría su triunfo sobre la muerte. Por JCNS.
 
Despedida
Felices por haber celebrado el amor de Dios y habernos encontrado con el Señor resucitado, podemos ir en paz.


Las monjas de clausura, cuando hablan con personas que no viven en el convento, lo hacen en el locutorio. Es un lugar con dos estancias separadas por una verja: en una están las monjas y, en la otra, las personas de fuera del convento. En el que se está viendo, habló muchas veces nuestra Beata.
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No podía faltar en nuestro templo el vía crucis, la representación del camino de Jesús hacia la cruz. Consta de quince estaciones, pues a las catorce tradicionales se ha añadido la de la resurrección. Cristo no terminó con la cruz, venció la muerte resucitando al tercer día.