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Puede verse una de las capas pluviales de la parroquia. Como empezó a usarse en las procesiones fuera del templo, ya en el siglo X, y se empleó para protegerse de la lluvia y del frío, empezó a llamarse pluvial. Se emplea en diversas ceremonias, por ejemplo, en la Exposición del Santísimo.
 
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 DOMINGO XXX ORDINARIO C

MONICIÓN DE ENTRADA 

Hermanos, al que nadie busca, al perdido, al alejado, al marginado social y personalmente por pertenecer a un determinado grupo, por sufrir una enfermedad, por ejercer uno de los oficios considerados “impuros”, Jesús les dirige su atención y pasan a ser protagonistas directos del Amor de Dios. En su acogida y en mostrarles su perdón, Jesús nos enseña y habla de cómo es el Amor de Dios que preferentemente busca al perdido. 

Que la Eucaristía nos ayude a descubrir a nuestro Dios y a vivir como Él nos enseña. Bienvenidos a la celebración. 

SALUDO 

La misericordia, la paz y el amor estén con vosotros.  

ACTO PENITENCIAL

Al comienzo de la celebración, como siempre hacemos, pedimos perdón al Señor: 

**Tú, que nos revelas a un Dios justo que no puede ser parcial. Señor, ten piedad. 
**Tú, que vienes junto a nosotros para librarnos de todo mal. Cristo, ten piedad. 
**Tú, que nos das tu perdón porque eres rico en bondad y en misericordia. Señor, ten piedad. 

Que tu gracia y tu perdón nos acompañen siempre. Por Jesucristo nuestro Señor. 

MONICIÓN A LAS LECTURAS 
 
El Dios de la Escritura no es el dios acaramelado que tantas veces pretendemos manipular para que legitime nuestros intereses. Dios asume la justicia de aquellos a quienes humanamente no se les practica la justicia.
El autor de la carta a Timoteo se presenta como alguien que ha entregado su vida, sus afanes e ilusiones, al anuncio del Evangelio, y que anima a otros a continuar en ese camino, convencido de que es el mejor.
Dos personajes aparecen en esta nueva parábola de Jesús: los que se creían superiores, cumplidores de la Ley, y los que eran apartados de la sociedad por su ocupación considerada impura. Jesús, que nunca se deja vencer ni convencer por juicios o apariencias sociales, coloca a cada uno en su sitio, desenmascarando la falsa justicia y la religiosidad de los fariseos. 

ORACIÓN DE LOS FIELES 

Dios siempre escucha la súplica de quien se dirige a Él. Presentamos a Dios nuestros ruegos, diciendo: ¡Escúchanos, Señor! 

**Para que sepamos valorar lo que de bueno hay en cada persona haciéndolo crecer, y acojamos lo negativo para ayudarle a cambiar. Oremos. 
**Para que sepamos amar a las personas con unas actitudes limpias y desinteresadas, buscando lo que favorece el crecimiento personal. Oremos. 
**Para que la Iglesia sepa pedir perdón por sus limitaciones y sea signo de reconciliación y de unidad. Oremos. 
**Para que pongamos a disposición de los demás los dones que recibimos de Dios. Oremos. 
**Para que nunca caigamos en la tentación de creernos buenos y superiores. Oremos. 
**Para que nuestra comunidad (parroquial) haga suya la causa de las personas más desfavorecidas. Oremos. 

Escúchanos, Señor, y acoge nuestra oración. Por Jesucristo. 

OFERTORIO:                                                                                           

–Con este espejo queremos representar, ante el altar, como somos, que hagamos todos un propósito, no sólo mejorar nuestro aspecto físico, sino también cuidar, peinar, lavar el alma y el corazón. Sólo así, el Señor podrá habitar en nosotros.    
–Con estas huellas de zapato queremos representar que queremos salir de nuestras comodidades, de nuestro yo, ayudar y darnos a los demás, como lo hacen tantos y tantos misioneros en el mundo, evangelizando.
–Finalmente con el Pan y el vino, traemos hasta tu altar nuestro deseo de compartir con Jesús, su Cuerpo y su Sangre.   

DESPEDIDA 

La paz que hemos recibido de Dios en esta celebración sea la meta que intentemos conseguir en los trabajos de cada día. Vayamos en paz.



Se encuentra en el lado derecho del presbiterio de la iglesia del convento de las carmelitas de Toledo, en donde vivió la Beata más de sesenta años. En él se conserva su cuerpo incorrupto. Ciertamente impresiona y hace pensar.
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El Viernes Santo se besa esta cruz. Cubierta llega hasta el altar, y el sacerdote va descubriéndola y cantado: “Éste es el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo, venid a adorarlo”. Por la Santa Cruz fuimos salvados.