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El amor a Cristo, representado por el crucifijo, y el amor a la Virgen, simbolizado por el rosario, han de ser los dos grandes amores del cristiano, los cuales ni se excluyen ni se contraponen, sino que el uno conduce al otro. Quien quiera lo puede experimentar.
 
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 DOMINGO XVIII ORDINARIO B 

1. MONICION DE ENTRADA 

    Un saludo cordial a todos vosotros en este gozoso Día del Señor. Siempre que participamos en la Santa Misa, el Señor alimenta nuestra vida interior. Hoy, con frecuencia, nos encontramos con personas que sólo viven preocupados por el alimento del cuerpo. Alimentar nuestro organismo es totalmente necesario, pero no lo es menos alimentar la vida de nuestra alma. Comencemos esta Eucaristía sabiendo que el Señor, que nos proporciona el alimento material para alimento del cuerpo, nos da igualmente el Pan de la Comunión para alimentar nuestra vida espiritual. Con acción de gracias a nuestro Padre Dios, comencemos nuestra Eucaristía dominical. 

2. ACTO PENITENCIAL 

  • Porque nos cuesta confiar del todo en la Palabra de Dios. Señor, ten piedad
  • Porque, con nuestras obras y nuestros comportamientos, no damos testimonio cristiano muchas veces. Cristo, ten piedad
  • Porque, ante los cansancios de la vida, nos desanimamos y nos falta confianza para acudir a Dios. Señor, ten piedad 

3. MONICION A LAS LECTURAS 

   El libro del Éxodo, en la primera lectura, nos muestra cómo los israelitas protestaron en el desierto. En nuestros tiempos, también hay muchos hombres y mujeres que protestan, porque no tienen lo esencial para vivir. La Palabra de Dios de este domingo nos invita a buscar un pan especial que Dios nos ofrece. No es un pan de harina, aunque también éste es necesario y hay que buscarlo. El pan que el Señor nos ofrece es un alimento de vida eterna, un alimento que sabremos valorar el día de mañana. Como los que escuchaban a Jesús, también nosotros le decimos: Señor, danos siempre de ese pan. Escuchemos atenta y devotamente. 

4. ORACION DE LOS FIELES 

  • Por la Iglesia. Para que en su mesa se sienten todos aquellos que buscan con sinceridad respuestas para su vida. Roguemos al Señor. 
  • Por los que se sienten vacíos o fracasados. Para que salga alguien a su encuentro que les ayude a volver al camino de la fe, y puedan vivir alegres con Cristo y en la Iglesia. Roguemos al Señor. 
  • Por los sacerdotes. Para que cuiden siempre con mucho amor de la Eucaristía, pan que ha bajado del cielo, y nos hagan partícipes a todos nosotros de ese Misterio de amor. Roguemos al Señor. 
  • Por la abundancia de nuevas vocaciones sacerdotales, que nos prediquen la Palabra de Dios y nos administren los sacramentos, especialmente, la Eucaristía. Roguemos al Señor 
  • Por todos nosotros, por los que se encuentra de vacaciones y por todos aquellos que se dedican a procurar el pan de cada día a los demás. Roguemos al Señor. 

5. PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS 

  • Junto con el PAN Y EL VINO, llevamos hasta el altar los sufrimientos, alegrías y penas de toda la humanidad, con la súplica de que el Señor tenga piedad de todos, nos ayude a cambiar el mundo a mejor, y conceda a los que pasan necesidad lo que les es necesario para llevar una vida digna.  

6. ORACION DESPUÉS DE LA COMUNIÓN  

TÚ, SEÑOR, ERES EL PAN DE VIDA: 
Sin Ti, nada podemos;  
Contigo, todo es posible. 
Sin Ti, ¿a dónde vamos? 
Contigo el cielo esperamos.   
TÚ. SEÑOR, ERES EL PAN DE VIDA: 
Nosotros, solos, no sabemos mirar al cielo, 
Con tu gracia, de la tierra, hacemos cielo. 
Nosotros, solos, en el hermano, no te vemos, 
Con tu gracia, a nuestro prójimo nos damos.    
TÚ, SEÑOR, ERES EL PAN DE VIDA: 
Comer queremos de ese PAN, 
Vida en el alma queremos tener, 
Sin tu ayuda, no puede ser 
Esforzarse, luchar y saber amar.  
DANOS, SEÑOR, DE ESE PAN: 
Con él, en nosotros, habrá, 
Entrega y generosidad, 
Anuncio del Evangelio,  
Y, en la Iglesia, fidelidad. 

Amén.

 

DOMINGO XIX ORDINARIO B  

1. MONICION DE ENTRADA  

   Buenos días, a todos, en este domingo, en el que Jesús nos sigue hablando de la Sagrada Eucaristía. Que la presencia del Señor, que realmente va a venir a este altar, nos dé las fuerzas necesarias para luchar por hacer frente a las dificultades y tentaciones, trabajar por la extensión del Reino de Dios e intentar alcanzar la santidad. Participemos con la mayor piedad y con unos deseos grandes de mejorar en nuestra fidelidad a Cristo y a su Iglesia. Reconocemos con humildad nuestros pecados.  

2. ACTO PENITENCIAL  

  • Porque Cristo está en medio de nosotros y vivimos como si no estuviera. Señor, ten piedad.
  • Porque, siendo Cristo el verdadero camino que conduce al cielo, preferimos con cierta frecuencia otros caminos que nos llevan a la mentira y al mal. Cristo, ten piedad.
  • Porque nos falta generosidad para darnos a los demás, como Cristo se nos da y se nos reparte en la Eucaristía. Señor, ten piedad.  

3. MONICION A LAS LECTURAS  

  La primera lectura nos habla del profeta Elías que recibió pan del cielo. El apóstol Pablo nos recordará que el amor fraterno es totalmente necesario para una convivencia pacífica. San Juan, por último, nos presenta la Eucaristía como el nuevo Maná que otorga fuerza y vida abundante. Escuchemos, meditemos y saquemos compromisos personales.  

4. ORACION DE LOS FIELES  

  • Por los sacerdotes. Para que crezcan en santidad personal y nos ayuden a descubrir el misterio y el valor de la Eucaristía. Roguemos al Señor.
  • Por los que, en esta época de crisis, pasan hambre y por los que, teniendo mucho, no quieren compartir como debieran. Roguemos al Señor.
  • Por los que, en el momento presente, están siendo llamados por Dios al sacerdocio. Para que no busquen excusas, no se dejen llevar por los criterios de  este mundo paganizado y den su sí generoso  a Dios y a la Iglesia.  Roguemos al Señor.
  • Por los padres. Para que, con su testimonio, den ejemplo a sus hijos y les enseñen la importancia de participar los domingos en la Eucaristía, también en el verano. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros. Para que lleguemos con puntualidad a la Santa Misa –quien llega tarde al tren, lo pierde-, escuchemos con atención las lecturas, frecuentemos  la confesión, y nos acerquemos a comulgar, cada domingo, con las debidas disposiciones. Roguemos al Señor.  

5. PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS  

  • Con el pan y el vino presentamos ante el Señor nuestras enfermedades y sufrimientos, nuestras alegrías y nuestras penas, nuestros proyectos y nuestras ilusiones, nuestro trabajo, nuestro deseo de que Jesús siempre venga al altar con su Cuerpo, con su Sangre, con su Alma y con su Divinidad.  

6. ORACION DESPUÉS DE LA COMUNIÓN  

TÚ ERES, SEÑOR, EL PAN DE VIDA:
Pan, para los fuertes, 
Pan, para los desanimados, 
Pan, para los jóvenes, 
Y también para los mayores y niños.  
TÚ ERES, SEÑOR, EL PAN DE VIDA: 
Nos fortalece en la debilidad, 
Nos anima en la adversidad, 
Nos llena el alma de juventud, 
Nos hace como niños ante Dios.  
TÚ ERES, SEÑOR, EL PAN DE VIDA: 
Cuando caemos, nos levanta, 
Cuando tropezamos, nos endereza, 
Cuando caminamos, nos orienta., 
Cuando descansamos, nos llena.  
TÚ ERES, SEÑOR, EL PAN DE VIDA: 
Para ser fuertes y valientes, 
Para ser tus testigos en nuestro mundo, 
Para amar, aunque nos odien, 
Para saber gastarnos por el hermano.  
TÚ ERES, SEÑOR, EL PAN DE VIDA: 
VIDA, QUE EMPIEZA EN ESTE MUNDO, 
Y QUE LLEGA A PLENITUD EN EL CIELO. 
DANOS, SEÑOR, EL PAN DE VIDA, QUE ERES TÚ. 
Amén.   


NOTICIAS

SANTORAL PARA HOY
Pude verse uno de los cálices y una de las patenas de nuestra parroquia, objetos sagrados, con los que ofrecemos el pan y el vino en la Misa, y que, con la consagración, se convierten en el Cuerpo y Sangre del Señor, que después comulgamos.