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En los libros litúrgicos de lecturas está escrita la Palabra de Dios, que se proclama desde el ambón. En esos libros, está contenido lo que hemos de creer y lo que hemos de practicar para alcanzar la salvación, que Cristo nos gano con su vida, muerte y resurrección.
 
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DOMINGO VI DE PASCUA
 
MONICIÓN DE ENTRADA
Seguimos celebrando las fiestas pascuales y hoy, antes de llegar a la solemnidad de la Ascensión del Señor, nos encontramos en el sexto domingo de la Pascua. El Señor es nuestra paz; él es la paz; él nos da su paz. La paz de Jesús no es como la del mundo; es una paz desconocida para el mundo; su paz brota del amor, brota de su vida resucitada, brota de Dios. Es la paz profunda que el corazón solo encuentra en la grandeza de Dios. Aspiremos siempre a esa paz
.
Saludo
Que el gozo, la alegría y la paz que nos transmite Jesucristo resucitado, junto con el Padre y el Espíritu, estén siempre con vosotros.
 
RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS BAUTISMALES
Hermanos: por el bautismo fuimos sepultados con Cristo, para vivir una vida nueva, cuya característica única y fundamental es el amor. No siempre lo hemos conseguido, contradiciendo, así, el ser llamados a participar de la vida de Dios. Por eso, y en busca de la coherencia propia de los discípulos del Señor, renovemos ahora las promesas del bautismo, con las que en otro tiempo renunciamos a Satanás y a sus obras, y prometimos servir fielmente a Dios en el seno de la Comunidad de Jesús, que es la Iglesia.
+ Así pues, ¿renunciáis a Satanás, esto es: al pecado, como negación de Dios; al mal, como signo del pecado en el mundo; al error, como ofuscación de la verdad; a la violencia, como contraria a la caridad; al egoísmo, como falta de testimonio del amor?
R/. Sí, renunciamos.
+ ¿Renunciáis a sus obras, que son: las envidias y odios; las perezas e indiferencias; las cobardías y complejos; las tristezas y desconfianzas; las injusticias y favoritismos; los materialismos y sensualidades; las faltas de fe, ¿de esperanza y de caridad?
R/. Sí, renunciamos.
+ ¿Renunciáis a todas sus seducciones, como pueden ser: el creeros los/as mejores; los veros superiores; el estar muy seguros/as de vosotros/as mismos/as; el creer que ya estáis convertidos del todo; el quedaros en las cosas, medios, instrumentos, métodos, reglamentos, y no ir a Dios?
R/. Sí, renunciamos.
+ ¿Creéis en Dios, Padre bueno y misericordioso, Creador del cielo y de la tierra?
R/. Sí, creemos.
+ ¿Creéis en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de Santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre?
R/. Sí, creemos.
+ ¿Creéis en el Espíritu Santo, en la Iglesia, comunidad de Jesús, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna?
R/. Sí, creemos.
Que Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos regeneró por el agua y el Espíritu Santo y que nos concedió la remisión de los pecados, nos guarde en su amor y nos haga testigos de él en medio del mundo.
R/. Amén.
 
ASPERSIÓN CON EL AGUA
 
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Cuando el Evangelio comenzó a salir de las fronteras de Palestina y fueron surgiendo diversas comunidades procedentes de los pueblos gentiles, se planteó la cuestión de si la comunidad de Jesús exigía hacerse primero judío para entrar en ella o no; los conversos que procedían del judaísmo, así lo planteaban. Esto motivó el llamado Concilio de Jerusalén, que decidió dar un paso adelante y separarse del judaísmo.
SALMO RESPONSORIAL
Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Jerusalén es, en la mentalidad bíblica, la sede de Dios en la tierra; la habitación de Dios en el mundo. Por eso, las Escrituras la personifican, la visten de novia, le piden que se alegre y se goce con el Señor… Su imagen sirve también para mostrarnos, por semejanza, la vida eterna. En esta visión, San Juan la ve vestida de gloria y de luz, de modo que la única luz que alumbra en ella es el Cordero; o sea, Jesús glorioso.
MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA
En el pasaje del discurso de la última cena que toma el evangelio de hoy, Jesús afirma que guardar su palabra nos identifica como aquellos que le amamos, y que es causa para que Jesús y el Padre habiten en nosotros. También Jesús les da a los discípulos su paz y les anuncia la venida del Espíritu Santo, que les recordará y les hará comprender todo lo que Jesús ha dicho.
 
ORACIÓN DE LOS FIELES
Unidos en una misma oración, elevemos ahora al Padre, unánimes, nuestra plegaria.
-Por la paz en toda la tierra; para que todos los pueblos prueben la paz que procede del amor y de la vida divina de Cristo y del Padre. Roguemos al Señor.
-Por la Iglesia, para que resuelva las diferencias entre las diversas sensibilidades desde el amor fraterno y la fidelidad a la Palabra del Señor. Roguemos al Señor.
-Para que Jesús nos otorgue a todos los cristianos su luz para que podamos afrontar el camino de esta vida superando las dificultades que se presentan. Roguemos al Señor.
-Por los enfermos, por los profesionales sanitarios, por los equipos de Pastoral de la Salud; que la Pascua del Señor les ayude, les dé ánimo y les conforte. Roguemos al Señor.
-Por nosotros, para que durante el camino sinodal el Espíritu Santo nos conforme al Corazón de Cristo y nos afiance en su seguimiento, como discípulos - misioneros del Reino. Roguemos al Señor.
Acoge, Padre de bondad, la oración que te dirigimos; sin ti no podemos nada, y contigo todo lo podemos afrontar. Danos tu luz y tu paz. Por JCNS.
 
OFRENDAS:
–Con esta BIBLIA Señor queremos que tu Espíritu nos abra el entendimiento, para guardar tu Palabra, Tú nos llamas a ser “seguidores de Jesús”, ayúdanos a entender y comprender todo el evangelio.        
–Jesús partió el pan y lo repartió, te ofrecemos el PAN Y EL VINO, la Eucaristía es la fuerza que nos mantiene juntos y unidos, por eso los cristianos hemos de ser capaces de compartir nuestro pan con los demás.
 
ORACIÓN FINAL:
Ven, quédate con nosotros, Señor
y aunque encuentres cerrada la puerta
de nuestro corazón por temor o cobardía,
entra igualmente.
Ven, quédate con nosotros, Señor,
para que seas nuestra fuente de alegría, vida y paz
y para que sepamos reconocerte en la Iglesia, en la Eucaristía
y dentro de nuestra comunidad.
Ven, quédate con nosotros, Señor,
y abre las puertas de nuestra comunidad,
Porque si vivimos con las puertas cerradas,
¿Quién se acercará a los que no te conocen?
¿Cómo te encontrarán los que te andan
buscando en la noche de la duda e increencia?
 
DESPEDIDA
Que el gozo y la alegría de habernos encontrado con el Señor resucitado ilumine toda nuestra semana y nos reúna de nuevo para seguir celebrando en nuestra fraternidad su presencia permanente hasta el fin del mundo. Vayamos en paz.


No podía faltar en nuestro templo el vía crucis, la representación del camino de Jesús hacia la cruz. Consta de quince estaciones, pues a las catorce tradicionales se ha añadido la de la resurrección. Cristo no terminó con la cruz, venció la muerte resucitando al tercer día.
 
Puede verse una de las capas pluviales de la parroquia. Como empezó a usarse en las procesiones fuera del templo, ya en el siglo X, y se empleó para protegerse de la lluvia y del frío, empezó a llamarse pluvial. Se emplea en diversas ceremonias, por ejemplo, en la Exposición del Santísimo.