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Catequesis - Las Bienaventuranzas del Catequista.

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Santa Teresa, la andariega, visitaba sus conventos. El cuadro recoge las veces que estuvo en Toledo. Había fundado e inaugurado un convento en Malagón. Desde allí, se trasladó a Toledo, a donde llegó enferma. Era el año 1568. Y, tras una corta estancia en Escalona, regresó a Ávila.
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Las bienaventuranzas del catequista

1. Feliz el catequista que sabe lo que quiere, por qué y cómo conseguirlo.

2. Feliz el catequista que no conoce el desanimo, ni está siempre buscando disculpas.

3. Feliz el catequista que trabaja por el bien de los demás y no por la realización de sus ideas personales.

4. Feliz el catequista que sabe descubrir futuros catequistas mientras trabaja.

5. Feliz el catequista que tiene el corazón en el cielo y los pies en la tierra.

6. Feliz el catequista que considera esta vocación como una oportunidad de servir.

7. Feliz el catequista que se considera a sí mismo como un alumno permanente, porque actuando así sentirá la necesidad de estar siempre en busca de la verdad.

8. Feliz el catequista que siembra el Mensaje de Jesús más que con su propia palabra con su propia vida y testimonio.

 



La Inmaculada es una imagen de talla, copia de la de escayola que había en el local que hizo de templo, antes de la construcción de nuestro Conjunto parroquial. Nos habla de pureza en la vida personal, en las costumbres, en los negocios …, en todo.
 
El retablo de nuestra capilla del Santísimo, procedente de Santamera, renacentista, además del hueco para el sagrario, tiene en su cuadro central el relieve de San Roque. Sobre éste hay otro con la Virgen y el Niño y, a ambos lados del primero, dos pinturas en talla de dos evangelistas. En los relieves inferiores, un obispo y un diácono.