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Catequesis - Las Bienaventuranzas del Catequista.

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Se encuentra este crucifijo en el presbiterio de nuestro templo. Nos recuerda el sacrificio cruento de Cristo en la cruz, ofrecido a Dios Padre por todos los hombres. Cada vez que se celebra la Santa Misa, este sacrificio se renueva incruentamente y se hace presente sobre el altar.
 
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Las bienaventuranzas del catequista

1. Feliz el catequista que sabe lo que quiere, por qué y cómo conseguirlo.

2. Feliz el catequista que no conoce el desanimo, ni está siempre buscando disculpas.

3. Feliz el catequista que trabaja por el bien de los demás y no por la realización de sus ideas personales.

4. Feliz el catequista que sabe descubrir futuros catequistas mientras trabaja.

5. Feliz el catequista que tiene el corazón en el cielo y los pies en la tierra.

6. Feliz el catequista que considera esta vocación como una oportunidad de servir.

7. Feliz el catequista que se considera a sí mismo como un alumno permanente, porque actuando así sentirá la necesidad de estar siempre en busca de la verdad.

8. Feliz el catequista que siembra el Mensaje de Jesús más que con su propia palabra con su propia vida y testimonio.

 



El antiguo obispo de la diócesis, D. José; ayudado por el antiguo párroco D. Alfonso, administra el sacramento de la confirmación. Después de dos cursos de catequesis, los jóvenes reciben el gran sacramento que da al Espíritu Santo. Movidos por ese Espíritu han de ser testigos de Cristo en su ambiente.
 
Santa Teresa, la andariega, visitaba sus conventos. El cuadro recoge las veces que estuvo en Toledo. Había fundado e inaugurado un convento en Malagón. Desde allí, se trasladó a Toledo, a donde llegó enferma. Era el año 1568. Y, tras una corta estancia en Escalona, regresó a Ávila.
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